La Chinche

En este blog se publicarán, con posterioridad a la publicación de la edición en papel, los contenidos de la columna que con el mismo nombre de La Chinche, aparecen quincenalmente en el periódico CARRIÓN.
Conocido vulgarmente como "chinche de las camas", y cuyo nombre científico es Cimex lectularius, la chinche es un insecto picador que se alimenta con la sangre de animales homeotermos (de sangre caliente). Su picadura no puede ser sentida inmediatamente por sus víctimas gracias a los anestésico y anticoagulantes que su saliva contiene. Solo horas después de la picadura comienzan a sentirse sus efectos.
Como la chinche, pretendemos picar sin que se sienta, en la política castellana y leonesa, palentina y española.

miércoles, 21 de octubre de 2015

El reparto


              La llegada de los primeros “calorets”, obliga a esta Chinche a emigrar siguiendo sus fuentes de alimentación. Por esta razón, esta columna está escrita unos cuantos días antes de la constitución de las nuevas corporaciones locales y parlamentos autonómicos. A pesar de ello, y a la vista de las noticias y rumores que se escuchan en estos últimos días, me voy a atrever a hacer un análisis.
              Salvo honrosas excepciones, los llamados partidos emergentes, que en teoría nos auguraban una nueva forma de hacer política, están cayendo en los mismos vicios y maneras que criticaron en los partidos de la “casta”. Reuniones secretas, negociaciones sobre puestos y cargos –con su correspondiente retribución-, vedetismos insoportables, líneas rojas infranqueables, etc. En resumen, una falta total de entrenamiento para el pacto y el diálogo.
              Mientras tanto, PP y PSOE, convencidos ambos de que han ganado las elecciones, están demostrando una soberbia que, en muchos lugares, los va a llevar a la ruina política.
              En Palencia, los resultados del 24 de mayo, dejaron muchos de los ayuntamientos más importantes de la provincia, incluida la capital, sin mayorías absolutas. Respecto a la Diputación y las Cortes de Castilla y León, el PSOE ha sufrido una clara y contundente derrota, perdiendo dos diputados en la corporación provincial, y un procurador en el parlamento autonómico, que han ido a parar a PP y IU-Ganemos, y a Podemos respectivamente.
              Según las últimas noticias, Ciudadanos ya ha inclinado la balanza a favor del PSOE en Grijota y -¡pásmense!- el PSOE lo ha hecho a favor del PP en Barruelo.
              Está casi cantado que IU y PSOE arrebatarán la alcaldía de Villamuriel al PP, si nuevas meteduras de pata de algunos socialistas locales no lo estropean. Más claro parece estar en Venta de Baños el acuerdo entre los dos partidos de izquierdas. En Cervera y en Guardo, también es casi seguro que un pacto Ciudadanos-PSOE desplace de la alcaldía al PP. En Carrión el nombre del alcalde está pendiente de la decisión que tome el PSOE, que tiene en sus manos mantener al actual alcalde del PP, o producir un cambio  apoyando al candidato de  Ciudadanos. De momento, el pueblo está en ascuas y es caldo de cultivo de todo tipo de especulaciones y rumores. Y en la capital, cada día parece más evidente que gobernará el PP en minoría.
              ¿Serán capaces, los nuevos y los antiguos, de actuar intentando dar respuesta a lo que desean sus conciudadanos, o lo harán pensando en el reparto de cargos y prebendas? Cuando ustedes lean esta columna, tendrán ya la respuesta a estos interrogantes.


Cimex lectularius

¡Vaya lío!


              ¡Por fin parió la burra! Con esta expresión tan significativa celebraba mi tío Zósimo el final de cualquier tipo de espera. Lo mismo valía para cuando descubría una mentira, que para anunciar la firma de algún contrato. Si ahora viviera, estoy seguro que la hubiera empleado el 25 de mayo, al conocer por fin los resultados electorales de las elecciones municipales y autonómicas celebradas el día anterior. Cosa distinta es la expresión que habría empleado al darse cuenta del galimatías político que se ha formado en la mayor parte de las instituciones locales y autonómicas que celebraban comicios.
              Dos amigos políticamente muy concienciados e implicados, se encuentran ese día 25 por la mañana:
-          Las urnas han hablado.
-          ¿Y qué han dicho?
-          Brourfradesogeter!
Exactamente esa sensación tiene esta Chinche, y a la vista de las declaraciones y manifestaciones que están haciendo muchos dirigentes políticos, nacionales, autonómicos y locales, creo que les pasa lo mismo: no han entendido nada de lo que “han hablado las urnas”. Veremos si en los próximos días, y antes de que se tengan que constituir ayuntamientos y cámaras autonómicas, terminan de enterarse.
Los “unos”, PP y PSOE principalmente, tienen que entender de una vez que el tiempo de su chulería y desprecio a los “otros”, hasta el pasado día 24 los pequeños, insignificantes e incluso inexistentes, ha pasado definitivamente. Y tendrán que reconocer sus errores, y ser más humildes y menos prepotentes. Y, sobre todo, tendrán que hablar desde una posición de igualdad democrática y de respeto.
Y los “otros” tendrán también que comprender que, salvo en casos de guerra o revolución violenta, los cambios sociales democráticos son pausados y poco a poco. Y que habrá que pactar. Y que para pactar hay que llegar a acuerdos básicos. Y que para llegar a esos acuerdos, hay que renunciar a parte de nuestros programas electorales, que en la mayoría de los casos están pensados para gobernar con mayorías absolutas. Cosa que al parecer, la ciudadanía ha decidido que se han acabado.
¿Serán “unos y otros” capaces de hacerlo? Por el bien del país, esperemos que sí.


Cimex lectularius

¡Viva la pepa!


              Esta es la expresión con la que desde el 19 de marzo de 1812 (festividad de San José) proclamaban los liberales españoles su adhesión a la Constitución de Cádiz (proclamada ese día, y conocida popularmente como la Pepa). Con el tiempo, los conservadores comenzaron a utilizar esta misma expresión para descalificar y minusvalorar cualquier reclamación o petición que les parecía excesiva o injustificada.
              Estamos en plena campaña de elecciones municipales y autonómicas, y a esta Chinche ganas le entran de recuperar ese grito, ante la profusión de promesas y compromisos que los distintos partidos políticos que concurren a las mismas, hacen a los ciudadanos un día sí y otro también.
              Dirigentes que llevan décadas gobernando en sus respectivas instituciones, prometen ahora lo que no fueron capaces de hacer en todos esos años de gobierno y en muchos casos, justamente lo contrario de lo que han estado haciendo durante los mismos.
              Quien recortó durante años en sanidad o educación, nos anuncia ahora inversiones millonarias en esos servicios básicos; los que recortaron los sueldos de funcionarios y empleados públicos, ahora les prometen el “oro y el moro”.
              Algunos que han mirado para otro lado, o simplemente no han mirado, mientras se producían corruptelas y prevaricaciones a su alrededor, ahora juran y perjuran que van a cortar por lo sano y van a terminar con esas prácticas ilegales.
              Los partidos que aún no han tenido responsabilidades de gobierno, lo tienen más fácil. Sus promesas no pueden ser contrastadas con la realidad, y los ciudadanos tendrán que hacer un ejercicio de fe para creer y esperar que las cumplan, si es que llegan a tener poder para ello.
              En Palencia no somos una excepción. Acabamos de empezar y ya se han prometido nuevos parques, aparcamientos, hospitales, lanzaderas de empleo,… y no tardaremos en volver con el soterramiento del ferrocarril.
              ¿De verdad están convencidos los partidos políticos que los ciudadanos se lo creen? Esta Chinche lo duda. Así que, ante tantas promesas ¡Viva la pepa!


Cimex lectularius

Lo legal, lo ético y lo estético


              Ante los distintos casos de corrupción en el ámbito de lo público que están padeciendo los sufridos y estoicos habitantes de este país, esta Chinche ha creído conveniente consultar lo que estas tres palabras significan, para intentar aclararse un poco sobre lo que está sucediendo.
              Según el Diccionario de la RAE, se entiende por legal lo que está prescrito por ley o es conforme a ella; por ético, aquello que es recto, conforme a la moral; y por estético, lo perteneciente o relativo a la percepción o apreciación de la belleza.
              Un número ya demasiado elevado de cargos públicos y políticos de este país, supuestamente democrático y moderno, ha sido pillado cometiendo delitos, es decir, haciendo cosas que no se ajustan a la legalidad. En estos supuestos la Justicia o ha actuado o debe actuar, como es lógico y esperan todos los ciudadanos normales. Y los susodichos responsables, cumplir la condena, resarcir lo estafado o robado y, evidentemente, desaparecer de la vida pública.
              Hay también otros muchos casos en los que no está demostrado que algunos de los políticos investigados se hayan situado fuera de la ley, pero que sí está demostrado que bajo su mandato, algunos de los cargos de los que ellos eran responsables directos, también han cometido ilegalidades. En estos casos, nos salimos del terreno de lo “legal”, pero nos adentramos en el terreno de lo “estético”, al menos desde una perspectiva política. Dado que la Justicia no podrá exigirlos responsabilidades, ellos tendrían que asumirlas por estética.
              En estos últimas fechas, y afectando muy de cerca a los habitantes de esta comunidad, están apareciendo otros casos en los que la falta de legalidad no está tan clara, pero que entran de lleno en el terreno de lo “ético”. Parece que no es ilegal que, personas que desempeñan cargos de representación política como parlamentarios, ejerzan a la vez supuestas labores de asesoramiento a empresas que obtienen sustanciosas concesiones de las administraciones públicas. No será ilegal, pero esta Chinche piensa que no es ético.
              Así que, por lo legal, por lo ético o por lo estético, un montón de cargos públicos deberían desaparecer de escena.

Cimex lectularius

Las listas


Andan los partidos políticos liados con la configuración de sus candidaturas para las elecciones municipales y autonómicas del próximo mes de mayo, y uno de los principales quebraderos de cabeza de los jefes de filas de los mismos es evitar la presencia en esas listas de cualquier candidato, o candidata, que tenga algo que ver con los innumerables casos de corrupción que asolan el panorama político de este sufrido país.
Y en ese trajín se dan de morros con un problema altamente peliagudo: ¿cuándo cosideramos que un posible candidato debe ser excluido de las listas?
Tal y como cantaría la Parrala, unos dicen que al ser imputado; otros que en el momento que se habra juicio oral; y los más permisivos, que hasta que no haya sido condenado, por aquello de la presunción de inocencia, que nuestra Constitución garantiza.
El asunto es complejo, y esta humilde Chinche no tiene muy claro dónde hay que poner la línea roja para la exclusión. Pero tiene muy claro que alguna habría que fijar, y que debiera estar fijada por ley, no dejándolo al libre criterio de cada partido u organización, pues de todos es conocida la benevolencia con la que los mismos juzgan a los suyos, y la severidad que utilizan para los de los otros.
Cuestión distinta es el caso de aquellos que, no siendo responsables penales, lo pueden ser desde el punto de vista político. Un responsable político que haya tenido bajo su dirección a personas que hayan cometido algún tipo de delito relacionado con el desempeño de cargo público, debe responder políticamente. Y en política las responsabilidades se saldan dimitiendo, y/o no volviendo a ser incluido en ninguna candidatura.
Si estas personas estuvieran en la cosa pública por unos ideales y para luchar por el bien de los ciudadanos, tal y como no dejan de pregonar a los cuatro vientos, se marcharían a su casita, volverían a sus respectivas profesiones -si es que la tienen- y harían un inmenso servicio a sus partidos y, lo que es más importante, a la democracia.

Las actitudes de resistencia numantina a abandonar cargos y prebendas, están desprestigiando la política, una de las más bellas acciones a las que se pueden dedicar los hombres y las mujeres.

Primera estación


              Recordando un lenguaje propio de esta época cuaresmal que estamos viviendo, podríamos decir que se ha cumplido  la “primera estación” de este viacrucis electoral que los españoles van a vivir a lo largo de este año 2015.
              Y esta estación se la podría nombrar de muchas maneras, en función de a qué fuerza política de las que concurrían a estos comicios le dejemos hacerlo.
              Si preguntamos a los socialistas, también tendrá distinto nombre dependiendo de quién sea el encargado de contestar. Si lo hacen los dirigentes federales desde Madrid, se llamaría “el PSOE resiste”, y si los que contestan son los y las dirigentes andaluces, se llamaría “el PSOE triunfa”.
              Si los encargados de poner nombre a la estación de penitencia, nunca mejor dicho en su caso, son los populares, la cuestión es más sencilla. Los dirigentes nacionales de Madrid, han desaparecido del escenario andaluz más rápido de lo que llegaron, y han dejado a su candidato más solo que Jesucristo antes de que le ayudara el Cirineo. El nombre que mejor le iría en su caso sería “segunda caída”.
              Los recién incorporados a la pelea política andaluza como Podemos y Ciudadanos, más que viacrucis, deberían hablar de “resurrección y gloria”, pues han pasado de la nada, a una presencia que va a ser fundamental en la política de esa autonomía. En esta línea, bien podrían llamar a su particular estación “y resucitó al primar día”.
              Y para viacrucis y de los de verdad, el que han sufrido Izquierda Unida y UPyD. Los primeros, a pesar de haber sacado a pasear a su “santo” más antiguo, bien podrían nombrar su estación “clavados en la cruz”. Y los pupilos andaluces de doña Rosa, por mucho que la lideresa se empeñe, su estación es claramente “en el sepulcro”.
              Una vez terminada la estación de penitencia, la hermana mayor de la cofradía, doña Susana, va a tener que hacer uso de todos sus dotes de mando y capacidad de diálogo para organizar semejante procesión, en la que nadie es lo suficientemente fuerte para sacar en solitario sus pasos.
              Y el resto de españolitos, a prepararnos y esperar las dos siguientes estaciones: las municipales y autonómicas del próximo mes de mayo.
Como decía mi tío Zósimo, ¡qué Dios nos coja confesados!

Cimex lectularius

lunes, 16 de marzo de 2015

¿Renovación?

           A medida que se aproxima la primera de las citas electorales de este año, en Castilla y León las municipales y autonómicas, se van dando a conocer los nombres de los aspirantes, y “aspirantas”, a ocupar uno de los múltiples sillones que están en juego para los próximos cuatro años. Y una de las palabras que más se escucha a la hora de definir la composición de las distintas listas electorales es “renovación”.
              Según el Diccionario de la RAE, renovación significa acción y efecto de renovar; y renovar, en dos de sus siete acepciones, significa: Hacer como de nuevo algo, o volverlo a su primer estado; Sustituir una cosa vieja, o que ya ha servido, por otra nueva de la misma clase.
¿Hay algo de esto en los nombres que se van conociendo en Palencia? Vayamos por partes. El PSOE, el más madrugador en la elaboración de sus listas, propone para la alcaldía de la capital a una joven promesa de la política que lleva desde el año 1999 siendo concejal y senadora sucesivamente, y que nada ha dicho de renunciar a este último cargo. Y en la candidatura que encabeza forman, en perfecto orden de revista, algunos y algunas que llevan como mínimo ochos años desempeñando cargos en el ayuntamiento y en algunos casos, en la diputación.
Esta misma formación política, “renueva” totalmente la candidatura a las cortes de Castilla y León, colocando en los dos primeros puestos a dos “novatos” que llevan al menos otro ocho años siendo concejal y alcaldesa, además de diputados provinciales.
El PP, que va bastante más retrasado, también ha renovado, esta vez obligados de forma trágicamente inesperada, la candidatura a la presidencia de la diputación, colocando en dicho puesto a una persona que ha sido procuradora y es actualmente senadora.
Y en IU se han renovado tanto, que han desaparecido, aunque puede que el que fuera su candidato, repita de nuevo en el puesto.
Esta Chinche, acostumbrada a la especialización que observa en el mundo animal, está cada día más asombrada con la  capacidad del Homo sapiens para adaptarse, y valer lo mismo para un roto que para un descosido.
Así que, ¿renovación, o cambio de cromos?

                            Cimex lectularius
Publicado en CARRIÓN el 16.03.2015