Andaba esta Chinche buscando dónde picar para conseguir su aportación regular de nutrientes, al igual que hacen por instinto de supervivencia todos los seres vivos que pueblan este planeta, cuando ante sus ansiosos ojos apareció lo que en principio parecía una jugosa presa: Vanesa Guzón, la concejala de Juventud, Infancia, Familia y Mujer del ayuntamiento palentino, aparecía como beneficiaria de la ayuda de 400 euros del Plan Prepara establecido para los parados de larga duración que han agotado sus prestaciones por desempleo y que no perciben ingresos de ningún tipo.
El tema no parecía tener mucha chicha en principio, pues esta Chinche, y cualquier persona con dos dedos de frente y un poco de sentido común, podían ver con claridad que el tema se resolvería con suma facilidad. Con devolver las cantidades percibidas y pedir las correspondientes disculpas, tal y como ahora se ha puesto de moda en nuestro país -me he equivocado, pido perdón, y no lo volveré a hacer- el asunto podría haber quedado resuelto.
Pero hete aquí que, para sorpresa de algunos, cabreo de otros y alegría de los restantes, nuestra protagonista, no solo no pide perdón y devuelve las cantidades cobradas irregularmente, sino que saca pecho y convoca una rueda de prensa en la que arremete contra tirios y troyanos, se pone chula y adjudica todas las culpas a los funcionarios o funcionarias que le han tramitado el correspondiente expediente.
Como era de esperar, los sindicatos de funcionarios primero, y la oposición municipal después, se lanzaron en plancha a por la presa ¡Así se las ponían a Fernando VII!
Para continuar engordando el vanesagate, la directora de la oficina del Servicio Público de Empleo, sacó una nota en la que defendía a sus funcionarios y aclaraba que la Concejala palentina había firmado una declaración en la que manifestaba no percibir remuneración ninguna, lo que la haría beneficiaria de la ayuda; pero que al haber comprobado que esto no era cierto, pues percibe las dietas por asistencia a pleno y comisiones del Ayuntamiento, se la denegaría la misma y tendría que devolver las cantidades percibidas.
Aquí parecía haber terminado el tema, y esta Chinche pensó que ya no quedaba mucho más en lo que picar, salvo las lógicas protestas de la oposición y poco más.
Pero, demostrando una vez más que la condición humana es imprevisible y que el principio de la incompetencia de Peter, “en una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia: la nata sube hasta cortarse”, se cumple casi siempre, no se sabe muy bien qué dirigente de las Nuevas Generaciones del PP en Palencia, tuvo la genial idea de organizar un apasionado e incondicional apoyo a su correligionaria en el Pleno del consistorio palentino. Así que, ni cortos ni perezosos, los jóvenes cachorros de político, recibieron a la concejala entre aplausos, y esta realizó una entrada en escena digna de los mejores diestros del toreo en su paseíllo.
Ahora bien, como también era de prever, el pleno se calentó con la inestimable ayuda del padre y del novio de la susodicha, y terminó como el rosario de la aurora, a garrotazos.
Resumiendo y para terminar, el Ayuntamiento palentino ha protagonizado, casi treinta años después del asunto del concejal secuestrado, otro episodio vergonzoso que ahondará más, si esto es posible, el abismo que se está abriendo entre la ciudadanía y sus responsables políticos.